La información del domingo 21 de julio, en el sentido que WorldCom se había declarado en trámite de quiebra, ha provocado una situación de máxima preocupación en el empresariado estadounidense. WorldCom representa más de la mitad de todo el tráfico de Internet en Estados Unidos, por lo que una eventual paralización de la compañía podría tener graves consecuencias.
Las compañías que dependen de su conexión a Internet buscan febrilmente soluciones alternativas. El temor es que si un gigante como WorldCom puede colapsar, no es del todo seguro buscar a los actores más pequeños del mercado de conexión a Internet.
Después del 11 de septiembre, los estadounidenses aplicaron una serie de medidas para proteger a las empresas contra ataques terroristas. Las medidas cubren problemas como interrupción del suministro eléctrico, incendios e incluso catástrofes naturales. Sin embargo, aparentemente nadie pensó en qué ocurriría si el principal operador de las líneas fuese a la quiebra.





